Nuestro viaje ha comenzado a unas horas intempestivas ya que quedar a las 03:30 de la mañana en el Parque de San Lázaro no es muy habitual... Sobre todo para nuestros amigos de Lugo, que aún comenzaron esta aventura mucho más temprano que algunos de nosotros... De hecho las primeras en llegar fueron Alicia García y Lola Aguilera, a partir de ese momento se empezaron a oír maletas en el silencio de la noche, comenzamos a divisar caras de sueño que se acercaban a nosotros cual zombies...
Una vez reunidos todos, comenzamos a repartir los carnets y las camisetas, mientras se iban los últimos minutos para que llegase el autobús... Hay quién decidió que era momento de ponerse nerviosa y llorar un poco para descargar esos nervios que le hacían cosquillas en el estomago, como María Eirín o Alba Nanín que fueron rápidamente consoladas por Antía Casal... Si es que estos chicos ya son como una pequeña familia...
A las cuatro se dió el grito de “TODOS AL AUTOBÚS”... y ahí si que se oyeron algunos sollozos más, muchos besos y muchos “pasatelo bien”, “disfruta”, “PORTAOS BIEN, HACED CASO A ALBA Y EVA”... Respuestas de los chicos a todo eso: “SI, SI” Y pusimos rumbo a Vigo como una banda sonora muy actual y discotequera que nos proporcionaba nuestro amable conductor y al que los chicos deleitaron haciendo los coros y las coreografías.
A las cinco como un clavo, estábamos en el aeropuerto de Vigo, con lo que tuvimos tiempo más que suficiente para plastificar alguna maleta como la de Antón Ribas, poner las direcciones de USA a las maletas como Alberto, ya que si se extraviase preferiríamos que nos llegase antes a USA que a España... Bueno, en fin, recaditos varios... Acto seguido, nos dirigimos al mostrador de Iberia para facturar y ser conocedores del peso real de nuestras maletas, algunos se sorprendieron, principalmente los chicos porque sus maletas solo pesaban entre 17 y 19 Kilos, pero no os preocupéis que más de alguna compensará esos kilos de menos, como por ejemplo Ana Sánchez (24.2 Kilos!!!!!)... Una vez superada la prueba de fuego de la maleta, nos fuimos a tomar unos colacaos, donuts o croissants... por que vamos a ver, ¿quién no tiene hambre a las 6 de la mañana cuando no se ha dormido nada?... ¡NOSOTROS!
A las seis y media pasamos el control de metales para dirigirnos a nuestra puerta de embarque Nº 4, una vez dentro del avión hemos descubierto que tenemos una pequeña marmotilla que se queda dormida en cualquier sitio, Marta Muñoz, aunque el vuelo solo dure 1 horita, hay que aprovechar al máximo todas las horas en las que podamos descansar (consejo de la Doctora Marta). Poco a poco, las voces de Alberto Iglesias, Javier Moure, Carlos Blanco y Nicolás Castrillo se fueron atenuando (nos animaron el viaje, eso si) y pudimos seguir el ejemplo de Marta.
Una vez en Madrid, encontrar la puerta de embarque fue una pequeña aventura: Primero, tuvimos que pasar la aduana correspondiente, donde unos policías quisieron gastarle una broma a nuestra monitora Alba. Ella es la fotógrafa oficial del viaje y decidió dejar constancia de nuestro paso por Aduana. Tras haber mostrado y guardado las esposas, el policía le revisó las fotos pero se quedó un poco decepcionado al ver que solo había fotos de nuestros chicos.... Segundo, tuvimos que coger un metro para poder llegar a la zona de las letras RSU, después esperamos a que en el panel informativo pusiesen que letra nos tocaba... Finalmente pusieron la U, y con ayuda de la brújula humana de Alberte Pavón, montamos el campamento base dándoles tiempo para que fuesen a dar una vuelta o a volver a desayunar porque las horas ya eran más apropiadas. Curiosamente y afortunadamente, estos chicos son muy puntuales, creo que este año nuestra hucha de demoras no se va a llenar fácilmente.
Sobre las 10:30 ya sabíamos que teníamos la puerta de embarque U74, así que cogimos todos nuestros bártulos y nos dirigimos al segundo campamento, donde Miguel Ángel, José , Marta D., María M., entre otros, conocieron el juego de mesa “Jungle Speed” muy típico de MarCha, lo que les hizo sacar su vena más competitiva...
A las 12:35, se oyó una voz que nos pedía que los pasajeros con destino a Los Ángeles de IB 6171 podían proceder a subirse al avión... y así lo hicimos. Tanto de Vigo a Madrid como de Madrid a Los Ángeles, hemos conseguido ir sentados todos juntos sin tener que molestar a nadie con nuestros cambios...
Durante el viaje, nuestros chicos se portaron muy bien, muy tranquilos aunque por momentos las voces de alguno se siguen escuchando más alto de lo normal... A la pobre Alicia no le sentó muy bien la comida del avión, pero la azafata muy amablemente le dio algunos consejos para asentar su estómago, como beber coca-cola batida a sorbitos pequeños... Si es que la coca-cola es un producto multiusos...
Después de muchas cabezadas, lecturas, y conversaciones interminables... ¡llegamos a nuestro destino!
Algunos como Andrés pudimos guardar por fin nuestros reposacabezas tras 13 horas de avión sin parar. María Conde y Miguel González dejaron de preguntar cada 20 minutos “¿Cuánto queda?” “¿Cuánto falta?”. Otra vez los policías nos dejaron anécdotas graciosas, como cuando le preguntaron a Nicolás cual de las que estaban allí era su novia, o a Antón si llevaba “1 dinero, 2 dineros...”. La verdad es que nos nos podemos quejar del trato que hemos recibido y de que todas las maletas llegaran sanas y salvas.
En la salida del aeropuerto ya nos estaban esperando los monitores y la coordinadora de la escuela. Tras la presentación y unas breves indicaciones nos pusimos rumbo al encuentro de nuestras familias durante estas tres semanas. Fueron momentos emocionantes con muchos abrazos y muestras de cariño.
Tras más de 24 horas de aventuras, el día toca a su fin. Mañana os seguiremos contando todos los detalles de nuestro paso por Santa Mónica. ¡Hasta mañana a todos!